Se ha cuestionado con forme
pasa el tiempo qué clase de cine resulta ser más enriquecedor para el
espectador, el cine de autor o el cine comercial. Dos ramas que sin lugar a
duda identifican al cine y dan opciones a las personas de cuál elegir,
dependiendo de las emociones que se busca obtener. Por lo general, cuando la
gente busca diversión o entretenimiento, uno se inclina por el cine comercial;
sin embargo, sí se busca algo que ataque los problemas que ocurren en la vida
diaria y reflexionar al respecto, una película del cine de autor es la mejor
opción. A pesar de ello no se puede catalogar esto como una regla, debido a que
no todas las películas clasificadas de esta forma poseen características meramente
de cine de autor o de cine comercial. Como se menciona en la lectura de “El
cine de autor como vía de análisis cultural” de Lauro Zavala, el hecho de decir
que una película pertenece a cierta clase de cine depende mucho de la persona,
puesto que ésta es la que percibe los distintos sentimientos o emociones que produce
el film.
Claro que el cine tanto de autor como comercial, tienden a
presentar distintas características que los ubican en su correspondiente clase.
Por ejemplo, se puede argumentar que sí una película suele ser un tanto difícil
de predecir sobre cuál será la historia o hacia dónde va la misma, sí permite
el análisis del tema expuesto y da pie a una reflexión posterior a haberla
visto, se clasifica como cine de autor.
Por otro lado, una película puede clasificarse como cine
comercial cuando en ella se desarrolla una temática con el fin de entretener,
divertir o servir de distracción al espectador. No se busca dejar una enseñanza
o provocar una reflexión en las personas, sino que da pie a salir de la
realidad y poder pasar un rato presenciando escenas fuera de lo común. Así
mismo, suele presentarse una clase de utopía en dichas películas, debido a las
situaciones que por lo general se presentan como libertad, una vida y sociedad
ideal, una vida sin problemas o con la posibilidad de resolverlos sin
complicaciones; situaciones que van en sentido totalmente opuesto al que se
vive en realidad. De igual forma se puede percibir una cierta fórmula en la película,
con la que se puede descifrar el flujo que tendrá la historia.
Por todo lo dicho anteriormente, el texto de “El cine de
autor como vía de análisis cultural”, me permitió descubrir que por más
indicios que se presenten en una película para catalogarla en una de las dos
clases, no serán factores suficientes
para tomar una decisión general, ya que dependerá mucho del espectador,
puesto que cada persona es un mundo de pensamientos distinto al de los demás
por las experiencias vividas; por tanto, se deja en manos de cada uno el
identificar a la película en el sitio correspondiente.
Buena reflexión Oswaldo! Felicidades!
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